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VW Navarra: realidad y creadores de opinión

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este artículo trata de aportar a quien con sentido crítico esté dispuesto a analizar la situación de las relaciones laborales y condiciones de trabajo en Volkswagen Navarra, desde una perspectiva que se ignora cuando se vierten determinadas opiniones sobre sus trabajadores y trabajadoras desde distintos estamentos, incluidas las instituciones

Va dirigido, aunque sin ningún ánimo de que lo tengan en consideración, a quienes desde su ignorancia pontifican, sintiéndose en la obligación política y económica, porque moral es imposible, de defender el estatus establecido, minimizando las diferencias entre la dirección y lo que los trabajadores y trabajadoras de VW Navarra (no los sindicatos) han decidido defender y cómo se tienen que resolver. Y las mayores diferencias no se centran en el terreno económico como se quiere aparentar, a pesar de que la oferta no es nada del otro mundo. Se centran en la jornada y su regulación y de lo que ello puede suponer de desarraigo familiar y social para quien tenga que sufrirlo en el futuro, y que además facilita el seguir destruyendo empleo. Y ¡casualidades de la vida!, que ninguno de los que pontifican en tertulias, artículos, encuestas o foros van a tener que padecer.

Queremos recordar a esos pontífices que ya, a finales de 2002, hicieron lo propio para que se aceptara un acuerdo de reducción de salarios, necesario según ellos y la empresa, para evitar la destrucción de empleo, dar estabilidad al centro y a sus trabajadores y trabajadoras y para que la multinacional "siguiera confiando en esta planta". Por cierto, ¿han preguntad a los trabajadores de VW qué estabilidad propiciaron esos acuerdos, qué clima laboral se ha creado entre la plantilla, por qué se ha seguido destruyendo empleo y cómo viven esas repercusiones personas de todos los estamentos de la empresa, sin exclusiones, y por qué desconfían cada vez más de la dirección, tanto de aquí como de allá? Pensamos que no, de lo contrario sería imposible hablar y escribir con esa ligereza.

En unos momentos en que los trabajadores, por escasa mayoría, pero mayoría al fin y al cabo, han aprobado aceptar una ampliación de su jornada laboral hasta los 218 días al año mediante la flexibilidad, la dirección de la empresa pide más, mucho más. Esa aceptación la toma como debilidad, y pide ampliar la jornada hasta los 224 días (en realidad alguno más) y una absoluta desregulación, hasta el punto de que hasta que finalice el año no sepamos ni los días que vamos a trabajar, ni si le vamos a dejar a deber un montón de días más o no. Y pide que le paguemos otro montón de días de los que le debemos para que luego nos pueda obligar a que le debamos otro montón más que también nos los cobrará, si no es trabajando, con nuevos descuentos salariales. En definitiva, nos mete en una ruleta rusa de la que seguro que quienes opinan desde fuera no tienen ni la más remota idea, ni quieren tenerla.

Por si fuera poco, el presidente de la Comunidad Foral interfiere en este proceso para responsabilizar a la plantilla de las debilidades y carencias de su política económica e industrial para Navarra, de la que solo las instituciones son responsables, a la vez que trata de dividir y suplantar a la plantilla para facilitar el trabajo a sus colegas de la dirección.

Se percibe en opinantes y creadores de opinión, por sus comentarios y escritos, que el objetivo es crear una alarma social que fuerce a los trabajadores y trabajadoras de VW Navarra a aceptar una nueva rendición sin condiciones. A todos ellos parece no preocuparles la alarma permanente en la que viven los integrantes de la plantilla de VW, cuando ven cómo se reduce el empleo mediante despidos pactados, cuando sufren una inestabilidad perfectamente calculada y generada por la dirección con el hoy cierro, mañana abro, con el hoy traigo coches que luego no se hacen con cualquier pretexto (como los 6.000 que trajo el señor Sanz de su viaje a Alemania en víspera de unas elecciones y que finalmente no llegaron a producirse) y mañana me los llevo. Nadie se pregunta por las condiciones del trabajo en cadena y las secuelas físicas y psíquicas que genera y que esa inestabilidad agrava. No, eso no importa.

Y, por si fuera poco, nos quieren tratar de peseteros, quieren dejar entrever que los salarios son superiores a no sabemos quién sin más explicaciones ni demostraciones. Pero lo dicen y crean opinión, que es de lo que se trata. ¿Saben ustedes que un trabajador de la categoría normal de VW es superado en salarios por los de empresas como AP, Arvin, Dana, TRW, Iparlat o Luzuriaga, pese a que nosotros les superamos en jornada de trabajo?, Pero claro, eso mejor ni mentarlo.

¿Por qué no dicen, quienes tanto saben y pontifican, que la planta de VW Navarra está a la cabeza del sector en productividad, siendo una de las que menos tiempo invierte en montar un coche? ¿Por qué no dicen que está a la cabeza en calidad a pesar de la permanente desmotivación que sufre la plantilla con las políticas de la empresa? ¿Por qué no dicen que VW sí confía en esta planta para fabricar el sustituto del Polo? ¿Por qué en lugar de meter miedo con el Este de Europa, no reconocen públicamente realidades como la de Polonia, donde el sector del automóvil ha perdido un importante peso en su economía y que la propia VW ha trasladado producciones de allí a Alemania a pesar de la diferencia en costes laborales?

No podemos acabar sin referirnos al presidente de la CEN, señor Ayesa y a sus viscerales declaraciones realizadas, demostrando que es rotundamente cierto que la motivación para continuar en el cargo (se supone que para eso también le habrán elegido las empresas, puesto que no enmiendan sus declaraciones) es, no su vocación empresarial, sino el afán por librar su particular e inconclusa cruzada política contra el abertzalismo de la mano de la extrema derecha. Y se olvida de lo que dicen sus manuales sobre que quien quiera dirigir una empresa con una mínima proyección futura no lo puede hacer creando un clima laboral basado en el hostigamiento de aquellos trabajadores que no están dispuestos a aceptar el chantaje ni la sumisión a los sagrados designios de quienes aquí dirigen las multinacionales. Por eso, se sienten identificados con la actuación de nuestro sindicato sin considerarse, todavía, abertzales.

Pablo Asiáin, Juantxo Merino y Benito Uterga

Miembros del Comité VW-Navarra LAB

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Comentarios VW Navarra: realidad y creadores de opinión

curiosa página
aita 07/04/2006 a las 18:04
mi único comentario es que no me siento libre como para poder decir lo que pienso sin represalias dentro de la empresa
pajarito pajarito 13/05/2011 a las 11:54

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